miércoles

Igual no dejen la Guitarra, pero llegó la hora de la teoría...

Finalmente, después de tanto ejercicio con la guitarra y tanto diagramita, hablemos un poco de la escala Pentatónica. Algunos sugieren que debería llamarse Pentafónica, ya que consta de cinco sonidos diferentes y no de cinco tonos. Otros dicen que se llama Pentatónica porque admite que cualquiera de sus notas sea la tónica de la escala. Lo raro es que todas las escalas admiten esto último y es lo que se conoce como modos… pero bueno, no es mi intención debatir sobre este tema, así que llamémosla Pentatónica nomás y enfoquémonos en lo más importante: su uso.

Para sacarle el mayor provecho a la escala es importante ir de a poco. Empecemos entendiendo la relación de la escala (pensada como Pentatónica de LA menor) con el acorde de LAm:

Clases de Guitarra: Pentatónica Teoría
Vean cómo las tres notas del acorde están incluidas en la escala. Además, las otras dos notas son la séptima y la cuarta u oncena. Es decir que la superposición de las cinco notas nos daría una acorde de LAm11 (esto es un poco más avanzado y en otra ocasión lo veremos en detalle). Lo principal al usar una escala tanto para componer como para improvisar, aparte de la cuestión rítmica, es entender el concepto de armonía y melodía.

Vamos a hacer entonces una distinción entre las tres notas del acorde que aparecen en la escala (LA, DO y MI) y las dos que quedan afuera (RE y SOL). A las primeras las vamos a llamar notas reales y a las segundas notas ajenas al acorde.
Digamos que al tocar cualquiera de las tres notas reales sobre el acorde de LAm que suena en la base o acompañamiento vamos a notar una sensación de consonancia, equilibrio, reposo. Al contrario, al tocar las notas ajenas vamos percibir una sensación de disonancia, desequilibrio, tensión.

En este punto algunos se preguntarán ¿para qué me sirve entender y percibir esta diferencia? Bien, pues no tengo la menor idea.
No, perdón. Sí. A ver…

Generalmente, al igual que cuando hablamos, cuando improvisamos tratamos de armar frases coherentes, que empiecen y terminen y, que con un poco de práctica y suerte, le digan algo interesante al que escucha. Para empezar a transitar este largo camino, lo primero sería intentar armar sucesiones cortas de notas de la escala que empiecen en una nota real (aunque esto no es tan determinante) y que luego de pasar por una o las dos notas ajenas terminen en otra nota real. Usen para esto la base que subí el 10 de marzo.

Esto va a dar una sensación de movimiento y dinámica a la frase a la vez que va a mantener cierta lógica que casi cualquier oyente va a poder al menos intuir o percibir como algo agradable y de alguna manera entendible para su oído.

Bueno, si leyeron hasta acá quiere decir que tan mal no me salió, así que si les parece enlacen el blog en sus sitios o pasen la voz.
A rivederci.

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